El movimiento de la policía federal ya está derrotado. Luciano Blanco Gonzále

El paso intempestivo del triunfalismo político oficial que vivimos el primero de julio con la celebración de los exitosos resultados a partir de aquella elección, cuando apenas comenzábamos a analizarlos y en algunos casos a disfrutar de las maravillas logradas y esparcidas con abundante salsa folclórica en el discurso nos asalta de repente la catástrofe de los motines policiacos que trastocan todas nuestras expectativas de seguridad inmediata, mediante la puesta en marcha de un cuerpo policiaco eficiente y confiable del que orgánicamente forman parte miembros del Ejército y de la Marina y quienes hasta ahora fueran parte de la Policía Federal.

 

Este enfrentamiento verbal y operativo en donde supuestamente interviene “La mano negra” la fuerza desconocida que desde la obscuridad con sus negros y sucios intereses dirige y asesora a los insurrectos para que se subleven a las disposiciones normativas y políticas del gabinete de la seguridad, obedece al trato discriminatorio que los federales reciben desde hace tiempo tanto de los altos mandos, como del gabinete al señalarlos ante sus reclamos de apoyo para subsistir y desarrollar sus funciones como Fifis, según los definiera el director nacional de migración, en este caso quiso decir comodinos y exquisitos.

 

Pero en donde les pegaron con todo fue en su dignidad al tacharlos como corruptos, el mismo Presidente López Obrador dijo que la corporación se había “echado a perder” y “que se había descompuesto” y muy clara fue la pregunta de Felipe Calderón cuando le pregunta sobre el tema” y si están echados a perder por que los incorporas a la guardia nacional”.

 

La primera reacción del nuevo régimen fue desastrosa y una vez más se utilizó la estratégia que ya es costumbre y no varía, reduciéndose a descalificar el movimiento de los trabajadores de la seguridad nacional para desacreditarlos ante la opinión pública y así allanar el camino para actuar a gusto y justificar cualquier medida, dándole la impresión de que lo que se haga es en justicia.

 

Los Federales no piden más que lo que cualquier Mexicano común exigiría, el respeto a sus derechos laborales adquiridos, los cuales no se pueden perder o atropellar impunemente y menos faltarles al respeto de su dignidad, no se de nadie que tenga derecho a patear los derechos de los trabajadores así sean de humilde o elevada estirpe o quien lo haga sea el más poderoso.

 

Desafortunadamente para los federales, ellos piden continuar como tales y esto ya no es una petición procedente porque jurídicamente como lo anuncio Durazo.- En tono faccioso y positivo seguramente para detener la temida conjura.- la institución ya desaparece como tal y ahora les están haciendo el favor de incorporarlos a la Guardia, a Aduanas, a migración y a otras instituciones, lo que pronto sucederá, pues los policías federales serán muy valientes y dispuestos a todo pero ya están derrotados por el estómago propio y el de sus familias a quienes tienen que llevar el sustento diario y ante la posibilidad de despido cualquiera se achica.

 

Lástima que la desaparezcan porque al eliminar a la Policía Federal, La Guardia Nacional cobra un carácter netamente militar pues tales son los que la integran, los marinos y soldados continúan siéndolo, no pierden ni antigüedad, ni prestaciones y al parecer solo vienen a hacerle el juego al Presidente, mientras que los civiles representados ahí por la policía, con ese trato indigno que se avisora quedaran fuera o de plano serán utilería inútil y de segunda en las filas de la guardia.

 

Ojala y no sea así, hasta ahora parece por el numero y por las estrategias difundidas que la Guardia solo será presencial, con derecho a utilizar la fuerza o las armas con el tibio exhorto presidencial (discurso del Zócalo) de “Garantizar la seguridad pública  sin violar los derechos humanos y con el uso adecuado, regulado de la fuerza” para gusto y satisfacción de los infractores, Ello a pesar de que ya hay cientos de ejemplos de que el pueblo les ha perdido el respeto y el miedo, agrediéndolos de mil maneras, si así fuera nada tienen que hacer en materia de seguridad más que adornar al Estado Mexicano que ha puesto en marcha la política de contener la tendencia hacia la delincuencia ofreciendo trabajo y oportunidades a los jóvenes, que en la óptica oficial son los más proclives a caer en la tentación a delinquir.

 

Lástima que se rompa tan drásticamente la estructura de seguridad nacional, máxime el peligroso anuncio de los Estados Unidos alertando a México el 24 de junio pasado, sobre la presencia del grupo terrorista islámico de ISSIS, ello quiere decir que los vecinos del norte pueden estar preparando actos terroristas de gran alcance y que ya tiene a quien echarle la culpa, ISSIS se dice que es el brazo armado de la CIA, cuyas acciones le han abierto las puertas de la intervención en países como Siria entre otros, cuidado comenzamos a jugar con fuego y pronto tener presente a la policía del mundo, frente a una armada dotada de buena voluntad y armada hasta los dientes de amor y paz, con una fuerte dosis de división y odio

 

Pero no profiramos juicios equivocados, en Veracruz todavía tenemos fe en que se escuche al Gobernador Cuitlahuac García Jiménez, quien ya conoce el Estado y la gravedad del problema, confiamos en que él sea capaz de explicar al Presidente de que aquí se requieren acciones drásticas y sin consideraciones, que rescaten la imagen de lo que deben de ser las fuerzas de seguridad, como ya se hace en los cuerpos propios del Estado, enfrentando y deteniendo delincuentes y cuya actitud ya muestra resultados al lograr descensos importantes en los índices de inseguridad.

 

Que quizo decir el Presidente cuando dijo algo breve pero de un contenido intrigante que nos lleva a plantearnos varios interrogantes, dijo: “Se termino la guerra de exterminio contra la llamada delincuencia organizada” (discurso del Zócalo) ¿Cómo termino con ella el presidente? ¿Pacto con ellos? ¿Qué pacto? ¿Acaso se rindió el Estado Mexicano y se puso a las órdenes de ellos? ¿Ahora cómo se va a proteger a la sociedad en contra de los embates violentos de la delincuencia organizada que abunda, se anida y ataca por todas partes?.

 

En fin que nuestro Presidente sabe lo que dice, y si a dicho que no le preocupa el problema de la policía federal es porque al igual que la invasión del zargazo en las playas del Caribe, el problema no es grave y  él habrá de resolverlo.

Ahora hay que prepararnos, porque los movimientos sociales aparentemente espontáneos no existen si no que tienen causas muy localizables y en el caso de México las cerrazón del régimen lo convierte en excesivamente vulnerable, la ausencia de canales de gestión que le hagan saber y sentir al señor presidente los múltiples problemas y necesidades de bastos sectores de la población que sus colaboradores o él mismo no resuelven, lo que sigue es una serie de reclamos de las diversas fuerzas que se sienten agredidas por la Cuarta Transformación y que a sus reclamos a puesto oídos sordos e indiferencia, protestara el campo por las recientes medidas de desmantelar las estructuras de la Sagarpa que deja a silvicultores y agricultores sin asesoría técnica por el despido de sus asesores, los deportistas profesionales están angustiados pues a decir de Ana Guevara no hay ni para pagar el agua, el problema del sector salud subsiste, las agresiones a los antorchistas se agudizan y pronto se asomarán las marginadas asociaciones no gubernamentales levantando protestas por el deterioro ecológico que causará la construcción de las obras de infraestructura anunciadas.

 

En fin que tenemos un gran Presidente que habrá que reconocer que sus jugadas encubiertas le salen de maravilla y le ganan el aplauso mundial por ejemplo, La Unión Europea en pleno acordó apoyar al Presidente Mexicano con recursos esto es con los poderosos Euros para fortalecer los programas de jóvenes construyendo el futuro y el programa Sembrando Vida, yendo más allá al tratar de implantarlos en Guatemala, Honduras y El Salvador, de repente como que estamos ciegos y no valoramos el alcance visionario con que se está trabajando para instrumentar el cambio, lo que nos hace temblar es el reconocimiento del Presidente Donald Trump.- nuestro verdugo.- A López Obrador por su excelente ayuda en materia migratoria y desde luego la sonriente aceptación del mandatario Mexicano, quien en base a los pactos secretos sonríe cuando oye las amenazas de Trump anunciando las próximas redadas de migrantes ilegales  y su inmediata deportación, quedrá decir contra todos menos en contra de los mexicanos, eso aunque inmoral suena muy bien para el país.- Por el bien de la causa.

 

luciano_blanco_gonzalez@hotmail.com

julio 4th, 2019 by