INCONSISTENCIAS DEL PROGRAMA “SEMBRANDO VIDA”

Samuel Aguirre Ochoa

El contenido de uno de los programas estelares de la actual administración lopezobradorista, el denominado “Sembrando Vida”, no es nuevo, no es un descubrimiento del actual gobierno. Se sustenta en los conocimientos de la agricultura tradicional indígena, practicada desde hace miles de años principalmente en las zonas tropicales del planeta, que ha sido estudiada por diversos investigadores en la esfera internacional y aquí en México, en particular, comenzó a ser documentada en los años 60’s por Efraín Hernández Xolocotzi, uno de los agrónomos ilustres de la Universidad Autónoma Chapingo. A partir de los conocimientos aportados por este investigador, se crea en esta universidad una de las especialidades de la agronomía, la agroecología y seguramente de ahí la titular de la Secretaría del Bienestar, María Luisa Albores González, ingeniero agrónomo especialista en zonas tropicales, egresada del Centro Regional ubicado en Huimanguillo, Tab., de la Universidad Autónoma Chapingo, copió estas ideas y se las propuso a López Obrador como la nueva panacea para los campesinos mexicanos.

El desconocimiento de la problemática del campo mexicano y la falta de planeación llevó a que originalmente el programa “Sembrando Vida”, tuviera como objetivo solo a campesinos indígenas, por ejemplo en Veracruz se contemplaban solo las regiones de Papantla, Córdoba y Acayucan, pero la realidad les demostró lo erróneo de su visión, pues la inmensa mayoría de los campesinos indígenas en dichas regiones ya practicaban los sistemas agroforestales, hecho que trajo como consecuencia que tal programa se ampliara a otras regiones no indígenas. La secretaria Albores González, trabajó en la sierra norte de Puebla al frente de cooperativas indígenas especializadas en la producción de café, es decir, tenía experiencia en este tipo de sistemas productivos, pero a nivel microregional y quiso implementarla como una estrategia a nivel nacional y de ahí su primer error.

Para desgracia de los campesinos esta no es la única inconsistencia de “Sembrando Vida”, pues hay millones de campesinos que no cubren uno de los requisitos primordiales: contar con dos hectáreas y media de tierra, por lo que serán muchísimos los labriegos que se quedarán fuera de uno de los cuatro programas más importantes del presidente de la República. ¿Qué sucederá con estos campesinos que no recibirán los 5 mil pesos mensuales de los que tanto alarde se hace? Por otro lado, hay campesinos con extensiones grandes de tierra que podrán meter a tres o más familiares a dicho programa, utilizando “contratos” de arrendamiento. Acaparamiento.

Otra inconsistencia de “Sembrando Vida”, es que de acuerdo a los Lineamientos de Operación, solo beneficiará a 400 mil productores lo que no representa ni el 2% de los 27 millones de campesinos mexicanos en situación de pobreza, que no tienen acceso a la canasta básica; también hay que agregar que solo habrá 2 mil 200 técnicos, número que evidentemente será insuficiente para supervisar y asesorar a los campesinos, sin tomar en cuenta que muchos de ellos no tienen experiencia en este tipo de agricultura ni recibieron ningún tipo de capacitación. De esta gran inconsistencia se derivan una serie de fallas en la puesta en marcha de tan cacaraqueado programa que se están observando en estos momentos en campo.

Hay lugares en los que se censó a una gran cantidad de personas, pero en las listas que se publicaron por parte de la delegación de la Secretaría del Bienestar solo aparecieron unos poquitos, situación que está generando gran malestar; en la mayor parte de los municipios, de las personas aceptadas en el programa, solo han recibido un pago de cuatro que debieron haberles hecho, por cierto cada campesino tuvo que entregar mil pesos a los técnicos (moche), debido a que a estos no les habían pagado; en otros municipios no les han hecho ningún pago a pesar de que desde hace mucho entregaron su documentación. Ya va para cinco meses el multicitado “Sembrando Vida” y a estas alturas la gente no sabe qué árboles maderables y frutales van a sembrar en sus parcelas, pues los técnicos aún no lo definen y prácticamente en ningún lugar tienen definido los lugares en donde instalarán los viveros.

Cuando se anunció el programa, se dijo que tenía dos objetivos fundamentales: contribuir al bienestar social de los campesinos y preservar el medio ambiente. Sin embargo, este segundo objetivo tampoco se está alcanzando, debido a que algunos campesinos se están saliendo del programa de Pago a Servicios Ambientales que regula la conservación de la biodiversidad, el fomento del secuestro del carbono, entre otros aspectos ambientales dentro de los sistemas agroforestales, para pasarse al programa de “Sembrando Vida” que no tiene alguna regulación ambiental, pero que ofrece un estímulo gubernamental mensual de 5 mil pesos a diferencia de los 2, 750 que ofrecía el primero.

Podríamos enumerar más deficiencias, pero la falta de espacio lo impide, como por ejemplo que dicho programa debería ser sectorizado a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER); el origen de las semillas para la formación de los viveros no es claro, cómo determinar las variedades de árboles dependiendo de la vocación productiva de las regiones, etc. Por lo pronto hay mucha inconformidad y empezarán las movilizaciones de los campesinos.

Con estas inconsistencias en la parte social y en la parte ambiental, va quedando claro que el verdadero objetivo de este programa no es sacar al campesino de la pobreza en que se encuentra, sino que se trata de una estrategia para obtener votantes en las próximas elecciones, se trata de un programa de clientelismo político, que le asegura al presidente y a su partido un ejercito de personas que voluntariamente o mediante la coacción se vean obligados a votar por los candidatos del partido al que pertenece López Obrador.
abril 14th, 2019 by