Andi Uriel Hernández Sánchez
Vocero del Movimiento Antorchista en Veracruz

Hace poco más de un mes la legislatura local aprobó el Plan Veracruzano de Desarrollo 2019-2024 (PVD), documento programático en el que se enarbolan las metas y estrategias que guiarán al gobierno encabezado por Cuitláhuac García Jiménez los próximos seis años, además de integrar su ideario de honestidad y austeridad, llama la atención que tomó como base los Objetivos de Desarrollo Sustentable hacia 2030, pacto promovido por la Organización de las Naciones Unidas, pues al igual que este, el PVD establece como meta principal del gobierno de Veracruz la reducción de la brecha de desigualdad económica, con el consiguiente combate a la pobreza en todas sus formas. Desde mi punto de vista este hecho es alentador, pues los problemas sociales que atraviesan esta entidad y el país entero son resultado de la enorme desigualdad que se acrecienta cada día más.

Veracruz es la quinta economía nacional, el trabajo de los veracruzanos le aporta al país más de 794 mil millones de pesos anuales, es decir, el 4.6% del Producto Interno Bruto de México, al mismo tiempo, es el sexto estado de la República con mayor porcentaje de población en pobreza, más de 4 millones 500 mil personas (67.1% de la población) no obtienen el suficiente ingreso para costear los gastos elementales del hogar: alimentación, salud y educación. El documento reconoce correctamente que aunque la producción de riqueza ha venido en aumento “los beneficios y logros de dichos avances, a pesar de ello, no se extienden a toda la población, concentrándose los ingresos en cada vez menos personas”. El análisis de datos va más allá, reconoce que 1.5 millones de habitantes no tienen acceso a los servicios de salud, dice también que 1.4 millones no cuentan con vivienda y que 1.3 millones no cuenta con los servicios básicos como agua potable y drenaje.

El Movimiento Antorchista Nacional siempre ha sostenido, apoyado en los análisis de economistas de renombre, que el gobierno también es responsable de la desigualdad económica imperante en una sociedad, tanto por lo que hace como por lo que no hace, por ello es correcto que el PVD suscriba como una de las estrategias “redirigir las políticas públicas a los segmentos de la población con mayores carencias en los ingresos y acceso a los servicios” para llegar al objetivo de “reducir las condiciones de pobreza, inequidad y vulnerabilidad social e inclusión”.

El Plan Veracruzano es un documento sensato que analiza correctamente las causas de los problemas de la entidad, dice por ejemplo, que la descomposición del tejido social y el aumento de los delitos del orden social es proporcional al aumento de la pobreza. Sin embargo, la percepción de muchos veracruzanos es que las estrategias planteadas ahí no se están poniendo en marcha. No se están llevando obras y servicios a los pueblos y comunidades más marginados del estado y el gobernador, Ing. Cuitláhuac García, se conforma con hacer algunas visitas silenciosas y con la intención de pasar desapercibido a algunas pocas obras, la mayoría iniciadas en anteriores administraciones, tampoco se atiende las peticiones de la gente y las protestas de los que reclaman una mejor calidad de vida son ignoradas. No vaya ser que el correcto análisis hecho en el PVD se quede como mera retórica como ha ocurrido con los programas de los que han gobernado Veracruz, se supone que los que están hoy serían distintos.

Una buena manera, tal vez no la única, de comenzar a aterrizar las ideas del PVD sería atender las peticiones hechas por los antorchistas desde que inició el gobierno hace 6 meses, entre la diversidad de asuntos se encuentran, por ejemplo, las solicitudes de lotes para vivienda, introducción de agua potable y drenaje en comunidades marginadas, construcción o conclusión de centros de salud, etc., carencias que el documento programático reconoce que sufren millones de veracruzanos. Pero hasta ahora y a pesar de las protestas de cientos de colonos, campesinos, obreros y estudiantes humildes, sus demandas no han sido resueltos.

Parece que no queda otro camino para los pobres de Veracruz, más que organizarse y salir a protestar en legítima exigencia de obras y servicios que mejoren sus condiciones de vida, toda vez que es su trabajo el productor de la enorme riqueza de este estado, a pesar de que los beneficios sean para unos pocos, es también de su trabajo de donde provienen los impuestos que administra el gobierno y con los que se puede, a través de acciones, reducir la marginación en la que viven. Por si faltaban razones, ahora se agrega que el propio gobierno de Cuitláhuac ha plasmado en un documento que su meta es reducir la desigualdad social y redirigir las políticas públicas hacia la población más pobre, tomémosle pues la palabra. A esta lucha legal, justa y decidida está convocando el Movimiento Antorchista en Veracruz. Vale.

julio 9th, 2019 by