La reforma electoral en veracruz, un engaño más.

Samuel Aguirre Ochoa

Los promotores y panegiristas de la recién aprobada reforma electoral en Veracruz -el gobernador Cuitláhuac García Jiménez en primerísimo lugar, diputados locales y algunos medios de comunicación- celebran y quieren hacer creer a los veracruzanos y a la opinión pública nacional que lo esencial de dicha reforma, lo más importante de la misma, consiste en disminuir el 50% de las prerrogativas a los partidos políticos, con lo cual se obtendrán ahorros por más de 2 mil millones de pesos en futuras elecciones, dinero que se utilizará para el desarrollo regional en infraestructura de educación y salud. También señalan que su compromiso es con el pueblo, “no con las dirigencias políticas ni con líderes acostumbrados a viajar en camionetas de lujo y a lucrar políticamente”. Endulzan este planteamiento arguyendo que es una demanda ciudadana dejar de gastar tanto en las elecciones y en el financiamiento de partidos, que “estamos en una situación en la que hay que comportarse de manera austera, que se acabó el negocio con el dinero público”.

Es real que la gente está harta de tanto gasto en la política y también de los partidos, debido a los malos gobiernos anteriores que instrumentaron políticas económicas que sumieron a la gente en la pobreza, la marginación y las carencias de todo tipo, al grado que fue precisamente esto lo que le permitió a Morena llegar al poder, para que las cosas no siguieran igual. Pero a 18 meses de gobierno, la situación para los sectores más pobres del país no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado.

Pero ni el gobernador ni los diputados dicen la realidad sobre los verdaderos motivos de la reforma electoral. Quieren esconder que actúan contra lo que presumen, los principios de la democracia, donde la voz del pueblo reflejada en el voto debe decidir, ya que contraviniendo uno de los postulados esenciales de Andrés Manuel López Obrador y de Morena, con esta reforma ELIMINARON LA REVOCACIÓN DE MANDATO para el gobernador de Veracruz y para todos los funcionarios de elección popular. Sabedores del desprestigio en que está sumida la administración de Cuitláhuac García Jiménez, como consecuencia de la falta de resultados en la realización de obra pública, en el combate a la inseguridad, por las prácticas de nepotismo y corrupción en que se han visto envueltos muchos de sus funcionarios y la confabulación con el gobierno federal, a quien le han devuelto dinero no ejercido en obras en el estado, para que el presidente lo maneje a su antojo.

Le mienten con toda desfachatez a los veracruzanos, al utilizar algo sentido por la gente, como es el hartazgo por los excesos de gasto en los partidos, para esconder el miedo a la democracia, a ser sometido a la consulta popular, al voto ciudadano, para ver si continúa o deja el poder de una vez a la mitad del periodo para el que fue elegido, porque los veracruzanos ya no lo quieren.

También le mienten, porque tampoco ponen suficiente énfasis en el hecho de que desaparecieron los 212 Consejos Municipales Electorales del OPLE, quienes eran encargados de vigilar los procesos electorales en estas demarcaciones. Ahora solo existen los 30 Consejos Distritales para organizar las elecciones municipales que como sabemos son complejas. Hay distritos que tienen 27 municipios dispersos en zonas serranas, lo que permitirá al gobierno tener injerencia en dichos procesos. Somos testigos de las afirmaciones de López Obrador en contra del Instituto Nacional Electoral (INE) y de su autoproclamación como guardián de las elecciones de 2021, algo totalmente ilegal y que significa un retroceso en la democracia del país.

También mienten cuando dicen que están en contra del uso del dinero por parte de los partidos políticos en las cuestiones electorales, pues sabemos que estando en el gobierno ya desde ahorita están utilizando los programas asistenciales con fines electorales y es seguro que utilizarán el dinero público, así como la fuerza policial y todo el aparato del gobierno para apoyar las campañas de los candidatos de Morena.

Sabedores de que muchos ciudadanos no se enteran a profundidad de lo que hacen los diputados y el Ejecutivo, se atreven a mentir vilmente, como lo han hecho siempre los gobiernos que utilizan la mentira para ocultar sus verdaderas intenciones dictatoriales, de ambición de poder y de enriquecimiento, pero la mentira dura hasta que la verdad llega y hoy hasta los mismos compañeros de partido de Cuitláhuac García se avergüenzan de él como es el caso de Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena en el Senado, que dijo que el mal gobierno de Cuitláhuac afectará a Morena en las próximas elecciones. Verdad que no se puede esconder, pues el mismo presidente López Obrador se ha visto en la necesidad de visitar Veracruz durante 14 ocasiones a hacer campaña política, para tratar de mantener a flote la imagen del gobernador y su partido.

Los obreros, los campesinos, los estudiantes, los maestros y todos los sectores progresistas de Veracruz deben unirse para formar una organización verdaderamente al servicio de sus propios intereses y llevar al poder por la vía electoral a otro tipo de funcionarios que no tengan por sistema mentirle a la población.

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