LAS MEDIDAS ECONÓMICAS ANTE LA CRISIS DEL CORONAVIRUS. LAS PROPUESTAS DE AMLO EL HAZMEREIR DEL MUNDO.

Samuel Aguirre Ochoa

La pandemia por el coronavirus ha generado entre la población mexicana una gran preocupación por la crisis económica que crece como una avalancha. Estamos cerca de una recesión global, afirman economistas como Jeffrey Frankel, profesor de la Escuela Harvard Kennedy, de la Universidad de Harvard.

Ante esta situación los gobiernos de buena parte del mundo están apretando el acelerador para disminuir el devastador impacto económico del coronavirus entre la población. De acuerdo a una publicación hecha por la BBC en su portal de internet el día 19 de marzo, son 5 medidas económicas sin precedentes las que países de Europa como Italia, Francia, España y Alemania están implementando contra la pandemia para evitar el desempleo y ayudar a la población, que se pueden resumir de la siguiente manera: 1. Suspensión de pago de hipotecas a las familias afectadas por el virus y personas sin empleo como consecuencia de la pandemia; 2. Diferir impuestos hasta por 6 meses a las pequeñas y medianas empresas y a trabajadores autónomos; 3. Préstamos a las empresas respaldados por el gobierno para que no despidan a sus empleados ni tenga que cerrar a consecuencia de la crisis; 4. Permitir el pago escalonado de contribuciones sociales de las empresas y 5. Financiamiento de la reducción de horas de trabajo, entrega de apoyos a los trabajadores para complementar su salario, entrega de ayudas directas a sectores afectados como el transporte, la logística y el tráfico aéreo.

Estados Unidos por su parte, suspendió las ejecuciones hipotecarias y los desahucios a las empresas, cuando menos hasta abril, instrumenta un plan de emergencia para destinar 1 billón de dólares a dar apoyos directos a la población más vulnerable, la Reserva Federal baja las tasas de interés e inyectará a la economía 700 mil millones de dólares en préstamos a las empresas. Y en China han vencido al Coronavirus y ahora están ayudando a superar la crisis en el mundo.

Estas medidas son independientes de los cierres de fronteras y de la declaración de cuarentena para evitar la propagación del virus que han tomado gran parte de los países, así como las medidas políticas adoptadas por naciones como Francia que suspendió las reformas en trámite y que pospuso el proceso de elecciones municipales.

En América Latina sorprendieron a la opinión pública las propuestas hechas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien, cuando menos a nivel declarativo, con gran sentido de responsabilidad y en contraste con sus homólogos de América Latina, que están mandando a la gente a sus casas para que cada quien por su cuenta vea cómo se las arregla ante los estragos de la pandemia del coronavirus, en particular con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Propuso: suspender los pagos de energía eléctrica, agua, teléfono, cable, internet, créditos comerciales, hipotecas, tarjetas de crédito, alquileres, créditos de automóviles, hasta por 3 meses a todos los trabajadores y pequeñas y medianas empresas; destinará “decenas de millones de dólares” a la adquisición de medicinas, personal médico, construcción de clínicas y hospitales, compra de materiales al extranjero, etc. y el control de los precios de los insumos de la canasta básica, estableciendo precios máximos, para evitar que las empresas se aprovechen de la necesidad de la gente para aumentar al doble el costo de los productos. Espetó a los empresarios que quieren aprovecharse de la crisis a que aguantaran la disminución de las ganancias de las empresas hasta en un 20%, pues la fortuna que tienen les sobra para vivir 10 vidas, mientras mucha gente se muere de hambre.

Repito, estas declaraciones contrastan con la del presidente mexicano López Obrador que, hasta ahorita, a través del subsecretario de salud creo un nuevo personaje llamado Susana Distancia y en una de sus mañaneras hizo el ridículo ante el mundo afirmando que él, como presidente, frenaría el coronavirus con su honradez y con sus escapularios religiosos, como el “Detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo”. Expresión que ha sido motivo de burla entre los analistas y medios de comunicación de México y el mundo entero. Asumiendo una actitud irresponsable, que también ha sido muy criticada, sigue haciendo eventos masivos, saludando a la gente de mano, desobedeciendo las indicaciones del subsecretario de salud, Hugo López Gatell.

Y en el terreno económico lo más que ha llegado a decir el presidente mexicano es que adelantará el pago de un bimestre de los apoyos a los adultos mayores. Esto es así, debido a varios factores: la compleja situación en la que quedará el país arrastrado por la recesión económica en los Estados Unidos, su principal socio comercial; la drástica caída de los ingresos de Pemex, la baja del turismo, la devaluación del peso y el estancamiento de su propia economía. La 4T, tal y como lo dijo, Alfredo Jalife, gurú y cofundador de Morena, está en cuarentena, debido a que no está dando buenos resultados al pueblo mexicano, que no está preparado para enfrentar una crisis como la del COVID-19, que está inmovilizado por la falta de dinero y de políticas eficaces.

Esta situación era de esperarse pues López Obrador ha seguido una política de gobierno equivocada, al ahuyentar a la inversión privada y disminuir la inversión pública, lo que ha hecho que la economía decrezca y el ponerse a repartir dinero sin normas de operación claras, situación que lleva a que no se sepa a dónde se está yendo el dinero de los mexicanos y que todo apeste a corrupción a pesar de que dijo la combatiría. A esto hay que agregar su interés por desactivar la participación del pueblo trabajador, haciendo creer que él solo podrá hacer las transformaciones que requiere el país, cuando la historia ha demostrado que los verdaderos cambios sociales los hacen las masas. Imaginemos la Revolución Mexicana sin la participación de Zapata, Villa y sus ejércitos o la Independencia sin Hidalgo y el pueblo que lo siguió. No hubiese habido tales. El pueblo mexicano debe organizarse y educarse políticamente para llevar al poder a un líder que verdaderamente sepa conducir los destinos del país para transformarla en una nación próspera y equitativa en el reparto de la riqueza social.

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